domingo, 27 de septiembre de 2009

Esquizofrenia

Corre, los pasos no le dan...Lo hace tan rápido como las piernas se lo permiten, como si tratara de volar, de alcanzar algo más allá...Corre porque tiene miedo de no volver nunca. Se aleja tanto como puede. La respiración se acelera, los pasos se acortan , las distancias se reducen. El bosque, los arboles, las copas inmensas, la densa niebla, penentrante oscuridad que hace que el frío entre hasta en los huesos. Y un nombre, no puede dejar de escuchar ese nombre; es como un concierto de sinfonías errantes que lo único que alcanzan a pronunciar es: Sophie. SOPhie.SOPHIE.sophie.sophie.soPHIE.SO.so.SO.so.SO.So.sO.S.oPHie. Cuánto quisiera en este momento no llamarse así. Las voces se acercan...Los ecos,no sabe de donde provienen mas sabe que están presentes, que no se van. Son como pequeños duendes que acompañan su andar. Los pasos se hacen más y más cortos conforme los segundos continuán. Como todo, el tiempo no se detiene. Se escuchan más ruidos, los ecos se hacen más fuertes y derrepente ya no es posible caminar. Un estruendoso golpe en el suelo y las voces, que por un momento se hicieron insportablemente claras, desaparecen de una vez por todas ante la NADA.

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